Jardines Artigas



Historia

Los inicios

Estos jardines fueron encargados a Gaudí por Joan Artigas i Alart en ocasión de una de las estancias que el arquitecto realizó en La Pobla de Lillet. Gaudí hizo un primer viaje en el año 1902 para seguir la evolución de las obras de construcción del chalet de Catllaràs. Este chalet era un encargo hecho a Gaudí por Eusebi Güell y Bacigalupi (Conde de Güell y mecenas de Gaudí). Artigas, que era amigo de Güell y propietario de una fábrica textil, conocía el trabajo de Gaudí en el Park Güell que entonces estaba en construcción, y quería hacer un jardín junto a su fábrica en ambas orillas del río Llobregat y cerca de su nacimiento, que atravesaba su finca. Artigas se enteró de la estancia del arquitecto en La Pobla y le hizo llegar una petición de que lo recibiera. El hecho es que en un posterior viaje de Gaudí a la Pobla, Artigas envió una tartana a recogerlo a la estación de Ripoll y alojó al arquitecto en su casa.

La construcción

Artigas pidió a Gaudí unos bocetos del jardín. Tras esta estancia en La Pobla de Lillet, Gaudí, no sólo realizó los bocetos pedidos por Artigas, sino que le envió dos albañiles de los que trabajaban en el Park Güell para que ayudaran en la construcción de los jardines y formaran a los trabajadores que tenían que continuar las obras una vez ellos volvieran a Barcelona, cosa que hicieron durante un periodo de dos meses, hasta que traspasaron la responsabilidad a los albañiles y mano de obra local. Las obras se prolongaron desde 1903 hasta 1910. Durante este periodo, a finales del año 1903, murió Joan Artigas i Alart, promotor inicial del proyecto. De la continuación de la actividad de la empresa y de la construcción del jardín se encargó su heredero Joan Artigas i Casas. Los trabajadores locales continuaron la construcción siguiendo los bocetos de Gaudí hasta la finalización del proyecto. Lamentablemente, los mencionados bocetos originales no nos han llegado, puesto que se quemaron en el incendio de la fábrica al final de la guerra civil (1939).

El abandono

Desde la finalización de las obras, el jardín ha pasado, como es lógico, por numerosas vicisitudes históricas. Al morir Joan Artigas i Casas en el año 1934 y al iniciarse al cabo de dos años la guerra civil, el jardín fue cayendo en el abandono al que contribuyó todavía más el incendio de la fábrica antes mencionado. En los años 50, la familia Artigas se trasladó en Barcelona. Durante estos años, la obra de Gaudí y el modernismo en general eran fuertemente criticados, primero por el Noucentisme y posteriormente por concepciones arquitectónicas que llegaron inclúso a proponer la interrupción de los trabajos de la Sagrada Familia.

El renacimiento

No fue hasta el año 1971 en que apareció en el diario de Barcelona "El Correo Catalán" un reportaje que llevaba el título de "Gaudí en la Pobla de Lillet". En este escrito, se hablaba de los Jardines Artigas, del chalet del Catllaràs y del chalet del Clot del Moro y se sugería que eran obra de Gaudí. Este fue el inicio de un nuevo interés por estas excepcionales obras que a pesar de todo, no acabó de cuajar hasta el año 1982 en que un alumno de doctorado de la Cátedra Gaudí -Josep Lluís Dalmau y Miralles- realizó un estudio que incluía un levantamiento de planos de los jardines.

Al año siguiente -11 de Julio de 1983- el alcalde de La Pobla de Lillet, Joan Casanova, y los hermanos Costa Artigas -propietarios del lugar-, firmaron un acuerdo de cesión de los jardines por un periodo de 25 años para uso público. En 1989, el alcalde de La Pobla, Josep Bober, encargó a la Cátedra Gaudí los estudios para la redacción de un proyecto de parque público en el que intervinieron los arquitectos Joan Bassegoda, Witold Burkiewicz y el arquitecto técnico Ramon Espel.

Los trabajos de restauración se fueron realizando poco a poco a partir del año 1992, respetando la idea inicial de Gaudí, rehaciendo todas las esculturas y aplicando nuevas técnicas donde era necesario, como por ejemplo en las barandillas sustituyendo las mallas metálicas del interior que provocaban problemas de oxidación, por mallas plásticas. En todas estas actuaciones ha sido muy importante la colaboración de un extraordinario albañil local, Valentí Rovira.

La actualidad

Actualmente, el jardín presenta un excelente aspecto y es recorrido por numerosos visitantes que, si lo desean, pueden además disfrutar  de visitas comentadas.



Descripción

Generalidades

Este jardín es un jardín húmedo. Efectivamente, a los Jardines Artigas les sobra agua. Están atravesados por el río Llobregat, tienen una fuente, la "Fuente de la Magnesia" (nombre por el cual también se conocen) y se encuentran en un lugar húmedo y montañoso. Son de tipo naturalista, con pocas flores, salvo las naturales de su zona y con una exuberante vegetación natural. Parece como si aquí, Gaudí sólo hubiera querido facilitar el paso del hombre interviniendo el mínimo imprescindible para no cambiar la naturaleza.

Los jardines Artigas vuelven a ser, como todas las obras de Gaudí, un paradigma de originalidad y de imaginación que encontramos expresada a todos los rincones de la obra. Muestran una sobriedad de color que es la antítesis del colorismo del "trencadís" (mosaico decorativo realizado con piezas cerámicas rotas). Esta sobriedad es debida a la utilización de materiales naturales propios del lugar, sobre todo la piedra natural rocallosa. Por esta razón, los colores predominantes de estos jardines son el marrón de la piedra y el verde de la vegetación.

La entrada

El acceso a los jardines se hace actualmente por una nueva entrada junto al pequeño tren de La Pobla de Lillet al Clot del Moro. Bajando las escaleras que nos llevan al nivel inferior de los jardines y siguiendo hacia la izquierda, por un paseo que bordea el río con barandillas y jardineras de piedra, llegamos a una cascada de piedra rústica cubierta de musgo por dónde se desliza el agua. Más adelante a la derecha está el acceso al puente cojo que nos permite ascender hasta el águila y la glorieta. Pero si continuamos recto llegamos a un bosquecillo de pinos a cuya izquierda vemos la Fuente del Buey (obra, como todas las esculturas del jardín que se hicieron con motivo de la restauración, de Ramon Millet y Domènech).

La Fuente de la Magnesia

Siguiendo el camino y subiendo unas pocas escaleras, llegamos a una pequeña plaza con barandillas sobre el cauce del río. Esta plaza se sitúa justamente encima de la cueva artificial de la Fuente de la Magnesia, que parece ser la denominación que inicialmente designaba los jardines (en vez de Jardines Artigas). Esta cueva está construida con grandes piedras de río, tiene dos entradas y dos pequeñas aberturas desde las que se ve el río. Un banco de la misma piedra recorre las paredes sinuosas de la cueva y permite disfrutar del fresco y el rumor del agua, sobre todo durante la primavera y el verano en que la temperatura es más agradable. Cerca de la bajada de la Fuente de la Magnesia y de la antigua entrada a los jardines encontramos una pequeña plaza que está junto al río con una jardinera y un banco. Algo más allá, encontramos la pérgola de la Fuente del León (obra también de Ramon Millet).

Las inevitables referencias religiosas que encontramos en casi todas las obras de Gaudí, estarían representadas en este jardín por los símbolos de los cuatro evangelistas: el león de San Marcos representado en una de las fuentes, el buey de la otra fuente que representaría a San Lucas, el águila del inicio de la escalera que nos conduce a la glorieta, que representaría a San Juan. San Mateo habría estado representado por un ángel actualmente inexistente, que parece que había existido en el interior de la gruta de la fuente de la cascada hasta la guerra de 1936-1939. Estas cuatro imágenes formarían a vista de pájaro una cruz imaginaria.

El nivel superior (águila, glorieta)

Volviendo atrás, llegamos al Puente inclinado con escalera enmarcada por dos grandes jardineras de piedra, que nos permite atravesar el Llobregat y subir hasta una sucesión de pequeñas plataformas con barandillas de cemento imitando troncos, que realizan las funciones de lugares de descanso y mirador, una estatua de piedra pequeña empotrada en cemento que representa un águila y algo más arriba la glorieta. Pasada la glorieta, un camino nos permite ir subiendo entre jardineras de original diseño con formas retorcidas y construidas con piedra pequeña empotrada en cemento (como el águila), hasta un original arco de cemento imitando la madera. A partir de aquí, empieza la bajada por un largo camino en zig-zag que nos hace bajar agradablemente hasta el nivel en que hemos iniciado la visita, pero no sin antes haber pasado por un mirador con una mesa y tres bancos, uno más grande apoyado en la pared y dos más pequeños a ambos lado de una mesa desde dónde se puede disfrutar de una vista sobre el cercano Puente de los Arcos.

El Puente de los Arcos

Esta es quizás la construcción más importante del jardín, y no sólo nos muestra su curiosa estructura de cinco arcos de piedra rocallosa en sentido longitudinal y transversal, sino que además, a la entrada encontramos las figuras de un hombre y una mujer con un cesto en la cabeza. Las caras y manos de estas figuras son una aportación hecha durante la restauración -obra también del escultor Ramon Millet-, que ya existían antes, pero hechas con piedra rustica no esculpida. Junto a la mujer del cesto del puente hay una escalera con barandilla de cemento imitando madera, que nos lleva a una pequeña plaza bajo el puente. Atravesando el Puente de los Arcos llegamos al otro lado del río justo delante de las escaleras de salida donde volvemos a encontrar la plaza circular con una palmera rodeada de plátanos que nos había recibido a la entrada.

 


F O T O S

Vista general de los jardines


Balustradas y Jardineras


Cascada


Fuente del Buey


Entrada a la Fuente de la Magnesia


Pequeña Plaza con Banco y Jardinera


Pérgola de la Fuente del León


Puente inclinado con escaleras,
Jardineras, Águila y Glorieta


Puente cojo y Águila


Águila y Mirador


Arco, Jardineras y Glorieta


Puente de los Arcos


Hombre con cesta


Mujer con cesta


Escaleras de bajada al río